lunes, 2 de enero de 2017

¿Te gusta tu vida?

Me gusta la mía desde que desperté, desde que soy más consciente de cómo la vivo y por qué. Pero, claro que hubo tiempos en que no me gustó.

Tenemos la dicha de ser personas en esta época llena de desafíos y transformaciones de la humanidad, pero no siempre sabemos agradecer por esto. Como personas, tenemos la posibilidad de forjar nuestro destino, el que se desarrolla junto al hado y predestinación. Por tanto, no somos seres desprovistos de poder para actuar y transformar, al contrario, tenemos mucho potencial y una gran fuerza interior que no siempre sabemos usar.

Hace poco escuché una charla en la que nos decían que si una persona no está viviendo con plenitud su vida, debía agradecer y reflexionar sobre la situación presente y ver qué hacer para mejorar. En pocas palabras HACER COSAS DIFERENTES y valorar las dificultades que son una oportunidad para movernos hacia los cambios positivos si no nos quedamos estancados en el desánimo y negatividad.

Muchas veces hemos escuchado o leído que si queremos cosas diferentes debemos hacer cosas diferentes, pero ¿realmente estamos cambiando lo que hacemos para lograr la vida que queremos? Los cambios se dan haciendo cosas diferentes, el pasado nos sirvió para aprender y el presente debe reflejar ese aprendizaje para continuar evolucionando; es decir, se trata de APRENDER Y CRECER. 

Te doy algunas ideas para empezar y unos ejemplos sencillos:
1. Identifica tus intenciones, no lo que "tienes que hacer", sino lo que quieres, lo que sientes que va de la mano con quién eres, qué anhelas, qué te hace sentir TÚ.
P.e. "Quiero publicar una revista digital  para compartir mis talentos."
2. Reconoce las razones concretas de tus intenciones. 
P.e. "Porque ya concluí mis estudios de edición e hice ese compromiso."
3. Anota lo que aún no hiciste para lograr lo que deseas materializar.
P.e. "Me pondré en contacto con personas que ya lo hacen, pues hasta ahora lo he intentado solo, leyendo páginas y viendo videos en Internet."
4. Pregunta a tus amigos y familiares, qué cosas creen que aún no has intentado para lograr los cambios que deseas en tu vida. Para esto, hay que desechar el ego y orgullo.

Hay 3 virtudes fundamentales para lograr nuestro cometido: GRATITUD, HUMILDAD Y ACEPTACIÓN DE LA VOLUNTAD DIVINA.

¡Haz de este nuevo año, uno mejor para tu vida!





domingo, 22 de marzo de 2015

Vivir y dejar vivir la propia experiencia

Las experiencias más intensas en nuestras vidas son aquellas que vivimos en nuestras relaciones interpersonales, sobre todo, en las relaciones que establecemos cuando estamos en pareja. Es en este tipo de relación, se puede apreciar aspectos muy íntimos que tal vez no se logran conocer en otras y, es por eso mismo, que si bien nos aportan mayores elementos para el autoconocimiento, también es cierto que nos afectan considerablemente. Pero, hay algo que afecta del mismo modo o más. Nos referimos a la situación en la que terceras personas atacan una relación (de adultos), recurriendo a la amenaza o chantaje emocional o de otro tipo.

Cada persona vive un proceso personal de vida que es único e irrepetible. Cada quien sale al continuo aprendizaje del día a día con sus talentos y todo su ser.  Avanza, se detiene, observa y se enfrenta a una serie de obstáculos, usa referentes de apoyo y continúa su camino. Todos y cada uno libramos un emprendimiento diario para proseguir evolucionando. Pero, lamentablemente, algunos todavía no han despertado a esta conciencia y actúan con prejuicio y fanatismo condenando relaciones de pareja que consideran "inapropiadas" o "pecaminosas" por diversos factores.

Nos hace falta reconocer nuestra bondad básica para dejar de actuar de modos patológicos y autodestructivos. La humanidad es aún como un niño que requiere sanar y reconocer que su naturaleza es bella. Todas las cosas de las que nos avergonzamos, los llamados "pecados mortales" son como fieras de papel. Debajo de ellas, están niños tristes, solos y desconectados del amor.

Tratando de probar nuestra valía o de esconder nuestros defectos no podremos estar seguros de que merecemos ser  amados. Por eso, necesitamos descubrir nuestra naturaleza intrínsecamente hermosa. Esto, como dice John Welwood en "Amor perfecto, relaciones imperfectas", es lo que nos puede liberar de toda esa tontería del yo-malo y el otro-malo.

El paso del odio a sí mismo hacia el amor a sí mismo consiste en aprender a conocer, aceptar, abrirnos a ser lo que somos. Esto empieza por vivir la propia experiencia y, tal como corresponde, dejar vivir la propia experiencia del otro.







sábado, 14 de febrero de 2015

Amor

¿Qué es el amor? ¿Qué es amar?

El amor es nuestra esencia, es nuestro ser, nuestra conciencia pura (Yo soy). Amor es amarse a sí mismos y, desde ese amor, amar a los otros. Amar es vivir esa comprensión y fe, admirando. No tiene que ver con sufrir, con sacrificios, con historias, con intenciones o juicios; no tiene que ver con apegos ni adicciones. 

¿Por qué hablar de "amor verdadero"? El amor siempre es verdadero, sino no es amor. El amor es uno solo, es el mismo amor que doy de distintas maneras según el tipo de vínculo, el mismo amor que manifiesto con distinta intensidad y ritos, con distinto grado de conciencia de mi ser.

Hemos sido condicionados por muchos años para pensar que estamos incompletos, que necesitamos, que nos falta algo. Y, entonces, surge el miedo, el verdadero opuesto al amor. O surge la carencia, el deseo obsesivo de una forma, una relación, un estado emocional. En realidad, nada ni nadie puede herirnos, sólo nuestros pensamientos y nuestra falta de presencia. Pues, aún en los momentos más dolorosos, si tomamos la decisión de aceptarlos, observarlos y contemplarnos a nosotros mismos en esa vivencia sin poner resistencia, lograremos darnos cuenta de que la felicidad, el amor, todo lo bueno que buscamos "afuera", está dentro de nosotros mismos.


Amor de pareja

Aprendemos a relacionarnos amorosamente según nuestros primeros modelos parentales. Fuera de la familia, aprendemos a amar a compañeros y amigos y, después a nuestra pareja. Muchas veces, ingresamos a la pareja sin ser conscientes de la grandeza de nuestro propio amor. Continuando historias del pasado y patrones de miedo o carencia, elegimos parejas  en donde se enamoran  dos egos.

De allí que sea transcendental aprender a amarnos, pues eso influirá en el tipo de relaciones amorosas que atraigamos a nuestra vida. Pero, atención, no hay que lamentarse por aquellas relaciones que "nos dolieron", pues de todas podemos sacar una hermosa lección dejando de lado la culpa y el resentimiento. Las relaciones de pareja existen para aprender, no para hacernos felices. El ser feliz es tu marca de nacimiento y, si aún no lograste ese nivel de conciencia, recuerda que es sólo responsabilidad tuya y de nadie más. Esta comprensión te hace libre, te da poder para vivir en el gozo, dejando de verte como víctima. Un ser creado por Dios, la Fuente, la naturaleza o como quieras llamarlo, es quien elije reconocerse como pleno amor, esa es su felicidad.

Somos amor, somos felicidad, más allá de los estados emocionales, de las formas u objetos, más allá de las relaciones. El ser consciente del amor propio nos vuelve más reflexivos respecto a lo que pensamos y sentimos.

Por último, eres libre de elegir tus creencias y tomar las mejores decisiones para tu vida, pero, siempre confiando en ti; hacer lo contrario es alejarse del amor y de la vida maravillosa que nos regala siempre oportunidades para SER.

Con amor propio, les entrego este regalo de amor.







sábado, 4 de octubre de 2014

¿Qué estás haciendo con tu vida?


Desde inicios de este año y, más propiamente a partir de la segunda mitad, mis actividades laborales fueron en gran aumento e implicaron diversas áreas del conocimiento y saber humanos. Lo más hermoso de esto, fue poder percibir la creciente sensación de alegría y paz.

Recordaba, por momentos, aquellos locos tiempos de trabajo dependiente, con horarios rígidos y, muchas veces, exagerados, en donde se postergaba a la familia, el arte, el deporte, el contacto con la naturaleza, la buena y sana vida. 

Fueron y son, hasta hoy, intensos días y semanas dando conferencias, dirigiendo talleres de capacitación en ámbitos académicos, empresariales y espirituales; presentando ponencias, dando clases, brindando asesoría, preparándome para una obra de teatro musical (seré protagonista junto a mi hija) y enriqueciéndome y aportando en jornadas de intercambio con educadores, empresarios, investigadores, científicos, artistas, sanadores, psicólogos, coach, etc. 

Si bien he compartido todo aquel proceso con mi familia grande y mis hijos (amores locos), para ellos ha sido, sobre todo, el intercambio cálido sobre mi amor por la vida, la naturaleza, el conocimiento y el perfeccionamiento del ser. Y, siempre, la música, el baile, el humor y el juego.

Además, han estado los días de NO HACER, los días de SER. Me refiero a aquellos días en los que me doy espacios más conscientes para el autoconocimiento, la autoadmiración y el autocuidado.

Justo durante esos días de SER, llegó a mí un hermoso mensaje de mi maestro Fernando Araya haciendo saltar mi espíritu con una divina emoción: "El corazón no tiene trabajos, ni metas, ni objetivos. el corazón tiene misiones." 

Entonces, haz un alto y pregúntate reiteradamente qué estás haciendo con tu vida, si estás actuando desde tu intención y corazón, si estás sintiendo que cada cosa que vives tiene un propósito y te llena el alma.




sábado, 7 de junio de 2014

Aprendiendo a dejar ir

¿Qué es dejar ir?
Muchas veces uno se acostumbra a ciertas situaciones y personas; en ciertos casos, genera relaciones de apego con ellas y, cuando surgen circunstancias que ocasionan una separación o alejamiento de las mismas, surge la pena, dolor y el anhelo por retornar a la situación anterior de "bienestar".

Es frente a aquellas experiencias que requerimos aprender a dejar ir, soltar, cerrar círculos o etapas. Sólo dejando que eso ocurra, podremos superar el apego y dar espacio a lo nuevo que corresponde en nuestras vidas. Cuando "lo otro" se va es porque ya no encaja en nuestras vidas, porque es necesario transformarnos.

Dependiendo del tiempo y características de la relación con la situación o persona de la cual estamos tomando distancia, el proceso de dejar ir será difícil o muy difícil. Solo cuando se logra tomar conciencia, cuando se desea superar el pasado, cuando se posterga el ego, puede ser fácil.
Adheridos a emociones negativas, a pensamientos limitantes que solo alimentan el ego, nos alejamos de nuestra esencia, de nuestro ser, sufriendo y perdiendo la alegría de vivir.

La única manera de superarnos es siendo conscientes de que nadie nos causa ira, tristeza, celos, etc. Somos nosotros quiénes elegimos qué emociones sentir, a cuáles darles importancia o no, para nuestro bienestar.

Por eso, reconoce quién eres y cierra, suelta, deja ir. Sólo aceptando lo que nos pasa, aceptando el flujo de la vida, podemos ser quiénes realmente somos.



lunes, 3 de marzo de 2014

Lo tenemos todo

Ha pasado Febrero, el mes del amor...qué raro me suena eso, pues hemos venido a este mundo a aprender el amor y sólo parecemos remarcarlo en algunas "fechas especiales". 

Fue un mes lleno de amor, efectivamente;un mes en el que aprendí a amarme más. 

Había planificado tomar vacaciones, pues hace muchos años no lo hacía. Sin embargo, empezaron a presentarse dificultades y trabas. Me esforcé en trabajar duro para poder tener, después, esos días "libres". De pronto, se hacía más difícil y tuve que recurrir a un préstamo. Yo estaba decidida a tener esos días con mis hijos, fuera de la ciudad, pase lo que pase.

Finalmente, logré el objetivo y pude pasar unos días increíbles de compartir, de saborear cosas sencillas pero hermosas, como subirnos a toboganes y columpios incansablemente; ver animales y plantas en zonas naturales; tirarnos en la cama a ver televisión (yo no hago esto casi nunca). Pudimos contemplar el mar, sentir la brisa y gozar del sol mientras hacíamos castillos de arena. Todo era perfecto.

De pronto, empecé a recibir mensajes que me movieron las emociones, se trataba de una persona de la que me había distanciado hace tiempo. No respondí, no he respondido hasta hoy, pues se trataba de poemas y no de mensajes directos (ya contestaré en su momento). Sin embargo, desde entonces, me puse a mirar más mi interior y a reconocer mis reacciones y sentires. 

Ya de regreso a mi ciudad, las cosas a mi alrededor parecían entrar en una etapa de pulimiento. Mi salud, mis finanzas, mis proyectos, pero sobre todo mi estado anímico estaban afectados por una especie de sombra.

El dolor físico y emocional eran cada vez más intensos y,  debía tener listo un proyecto de magnitud en dos días. En medio de la confusión, recordé una enseñanza espiritual: "Pase lo que pase, sonríe y vuelve a ser radiante". Así, decidí sobreponerme y emanar buena vibración. Después, fui a reunirme con amigos muy queridos y disfrutamos de gratos momentos de juegos, música y risas. 

Al día siguiente, los dolores parecían querer quedarse pero, nuevamente, mi espíritu buscaba el mensaje aleccionador que, finalmente, llegó para calmarme: "Todo lo que te pasa es para que de una vez por todas te des cuenta de que lo tienes todo...y que debes dejar de pensar que nada es suficiente". Fue como un baldazo de agua fría, pero me volvió a mí, a mi proyecto, a mi propia esencia y luz. Entonces, volví a la gratitud y gozo.

Terminé todo y bien hecho, en un tiempo récord. Se trataba de un trabajo para más de una persona por dos semanas. Ya había investigado y recopilado información, pero me faltaba armar el paquete de documentos. Al concluir y ver el resultado, me sentí inmensamente satisfecha, no sólo por la riqueza del aprendizaje y lo interesante y valioso del tema (Educación para la ciudadanía global), sino, porque me di cuenta de que significó volver a tomar conciencia del amor por mí y mi trabajo. 

Pude reconocer lo que he aprendido sobre mis profesiones en todos estos años de estudios y experiencias; mis habilidades, talentos y virtudes; y, la misión que tengo en esta vida: Amarme y amar a los demás a través de mis dones. Sólo amándonos y amando, podremos contribuir en la formación de una nueva civilización de personas plenamente felices.

Lo tenemos todo!


miércoles, 1 de enero de 2014

Volver a empezar

Fue una larga ausencia, fueron muchos logros, dolores y, mucho,el amor recibido y dado. El saldo es un aprendizaje pleno de vida, nuevos amigos y la confirmación de los auténticos.

Este año iniciamos renovados y con una frase que es un saludo a lo que viene:
" Te recibo 2014, agradeciendo la dicha y el gozo que tienes listos para mí".

Dos son las tareas iniciales:
1. Sintonizar con la voluntad divina  mediante el trabajo comprometido por el bien de la sociedad y el esfuerzo por mantener la armonía con los demás.
2. Tener profunda conciencia de ser buenos ciudadanos portadores de luz y positivismo.

Será un año coyuntural desde el punto de vista espiritual, seamos o no creyentes. De allí el consejo de mantenernos firmes en la gratitud y perfeccionamiento de la personalidad.

¡Iniciamos el camino!