domingo, 10 de octubre de 2010

Perdonar - última parte

Regreso hoy, un día muy especial: 10 del 10 del 2010. Esta es una fecha y una oportunidad particularmente aleccionadoras para practicar el perdón en mi vida. Desde hace un tiempo, parece ser que lo que deseo escribir y voy escribiendo tienen una mucho más profunda conexión con lo que voy viviendo y experimentando sin haberlo intuido -algo muy extraño - supuesto, o soñado. Digo eso porque si la vez pasada había relación entre el tema y mi accidente , hoy, la hay entre el tema y una decepción. En fin, nada es casual, así que aprovecharé esta circunstancia para terminar el tema del perdón (es un decir, pues este tema no termina mientras hay humanidad).

Comparto mi comprensión y textos de las fases que propone Clarissa Pinkola.
Las cuatro fases del perdón:.
1- Apartarse, es decir, dejar correr. Se refiere a la necesidad de apartarse por un tiempo, dejar de pensar en aquella persona o hecho que provocaron la ofensa. No significa dejar todo de lado, sino soltar para descansar y evitar o aminorar el agotamiento y podremos fortalecernos y disfrutar de las otras cosas felices de nuestras vidas. Se trata de una actitud buena, acertada y saludable que nos prepara para renunciar al cobro de la deuda que luego acompañará al perdón. Será menor el acoso de las lesiones del pasado si la psique recibe un bálsamo suavizante y sabe que más adelante se atenderá la cuestión que ha causado dichas lesiones.

2- Tolerar, es decir, abstenerse de castigar. Se entiende como no pensar, refrenarse, condensar la cuestión en un lugar determinado para que no se desparrame. No significa quedarse inmóvil, ciego, muerto ni perder la vigilancia defensiva; sino, contemplar la situación como  cierta benevolencia y ver cuál es el resultado.
Importa mucho cultivar la paciencia, soportar, canalizar las emociones; de este modo, se va forjando una persona valiente, se va saboreando estas poderosas medicinas. Es importante practicar y practicar para llegar a la experiencia purificadora. Puedes abstenerte de hacer comentarios de carácter punitivo, de comportarte con hostilidad o resentimiento. El abstenerse de aplicar castigos innecesarios, fortalece la integridad de la acción y del alma.

3- Olvidar significa arrancar de la memoria, negarse a pensar, soltar la presa, sobre todo de la memoria. No significa comportarse como si el cerebro hubiera muerto, sino de un olvido consciente que equivale a dejar ir el acontecimiento, no insistir en que este se mantenga en primer plano, sino dejar que abandone el escenario y se quede en segundo plano.
Nos negamos a evocar o recordar las cuestiones molestas.. El olvido es un esfuerzo activo, no pasivo, pues implica no entretenerse con ciertas cuestiones, no darles vuelta, no irritarse con pensamientos, imágenes o emociones repetitivas. Significa abandonar copnscientemente las obsesiones, perder de vista el objeto de nuestro enojo, no mirar atrás y ver el nuevo paisaje con nuevas experiencias en las que pensar. Este olvido no borra el recuerdo, pero entierra las emociones que lo rodeaban.

4- Perdonar, o dar por pagada la deuda. Hay muchos medios y maneras de perdonar una ofensa a una persona, comunidad o nación. El perdón "definitivo" no es una redención, sino una decisión consciente de dejar de lado el rencor, perdonar una deuda y abandonar la determinación de tomar represalias. Cada quien decide cuándo perdonar y cómo. El perdón es la culminación de todo lo precedente. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, en dejar de mantener distancias, ignorar o comportarse con frialdad o mantener actitudes falsas o condescendientes. El perdón es un acto de creación que puede efectuarse de modos distintos...perdonar de momento, hasta entonces... perdonar para no dar otras oportunidades, para darlas... perdonar totalmente, en parte...uno decide.

Clarisa Pimkola se refiere a la mujer, pero la psique femenina tiene mucho de semejanza con la del hombre, así que cada quien utilice lo que mejor le sirva.

¿Cómo sabe la mujer si ha perdonado o no?

Si es que ella perdonó, tiende a compadecerse de la circunstancia y de la persona en lugar de sentir cólera o sentirse enojada. Comprende el sufrimiento que dio lugar a la ofensa y prefiere mantenerse al margen, no espera nada, no quiere nada. No está atada, nada ni nadie tira de ella para arrastrarla, es libre de ir donde quiera. Tal vez las cosas no terminen como el final de los cuentos de hadas, pero a partir de ese momento con toda certeza tendrá un nuevo "Había una vez".

Hoy empiezo un nuevo "Había una vez" y sigo dando gracias a  Dios por volverme a regalar la vida...



“El perdón es la fragancia que aquella flor deja en el talón que la pisa”

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