domingo, 27 de noviembre de 2011

Aprendiendo de las diferencias - Parte I

Estos meses han sido aleccionadores. Tuve que pasar un dolor emocional importante (desilusión y aprendizaje) junto a una enfermedad que voy controlando. A la vez, recibí mucha alegría, amor y solidaridad; regresó mi madre ya recuperada de un cáncer a la médula y mi padre está más estable y feliz con su llegada. Mis hijos van creciendo en todo sentido, aprendiendo temprano a tener paciencia conmigo,  que les doy todo el amor y atención que puedo, en medio de las pruebas con mi salud, trabajando (en cosas que me gustan felizmente), haciendo servicio espiritual y divirtiéndome. Ellos y yo nos necesitamos, compartimos mucho, pero sabemos que cuando no estamos juntos podemos seguir funcionando hasta el reencuentro, sin miedo y con calma.

Justo en una de mis salidas nocturnas de aprendizaje, pude disfrutar del humor y sabiduría de Pilar Sordo (psicoterapeuta chilena), a quien sólo conocía de artículos y menciones, hasta la reseña de sus últimos libros. Fui a la conferencia "¡Viva la diferencia!" el pasado  martes 22 de noviembre en el Pentagonito.

Allá, pude encontrarme también con una amiga de siempre, Rosa, junto a su hija, la vi tan relajada, algo que nunca pude ver cuando trabajábamos en el Ministerio de Educación.Ojalá sí se pudiera, así podríamos garantizar una debida calidad de vida y mejores aportes en lo que hacemos.Ver feliz a la gente es uno de mis más caros placeres.

Bien, sin más preámbulo, comparto con ustedes mis apuntes de las ideas centrales de tan hermosa conferencia, aclarando que algunas ideas las he resumido o puesto en castellano del Perú:

Hemos venido a esta vida para amar y ser felices. Es algo que aprendí bien recién después de mi separación en el año 1998.
Como psicoterapeuta debo decirles que cuando va un hombre a mi consultorio, todo me queda claro sobre lo que él es y lo que quieren. En cambio, cuando va una mujer, ella habla de todos, menos de sí misma, pues los demás son los culpables de su pena.
He promovido y conducido 8 investigaciones sobre las diferencias entre hombres y mujeres. Para eso consideré la palabra esperma y útero, junto con aquellas que se relacionaban. La población que contestó a mi pregunta ¿con qué asocias esas palabras? es muy heterogénea. Las respuestas las puedo reducir a 2 palabras:

ÚTERO: RETENER
ESPERMA: SOLTAR

La mujer, mejor dicho lo femenino, tiende a retenerlo todo. El hombre, lo masculino, al contrario, suelta todo. Por eso, las mujeres guardamos cosas, recuerdos, polos, pétalos, etc. `por si un día lo vayamos a necesitar` (risas)
Las mujeres tenemos memoria emocional, revivimos y nos da doble rabia cuando los hombres no recuerdan las cosas emocionales. Decimos que perdonamos, pero, no, buscamos la venganza la mayoría de las veces. Sólo perdonamos si trabajamos con el dolor y, luego, logramos RECORDAR SIN DOLOR. La mujer es comunicacional, puede hacer 15 preguntas en minuto y medio (risas). Los hombres no tiene alternativa de acertar, por ejemplo, ante la pregunta suicida: ¿Cómo me veo? Nosotras no sabemos qué queremos que nos contesten. Si dice `bien`, no le creemos; si dice algo malo, nos enojamos.
La mujer hace de todo, porque vive pensando que sino, nadie más podrá hacerlo o que, nadie podrá hacerlo tan bien como ella. La mujer, entonces, se mantiene en la queja, retiene. 
Por el contrario, los hombres, sueltan, VIVEN Y OLVIDAN TODO EL TIEMPO. Si nos hemos separado, él vuelve a tener pronto nueva pareja y nosotras no entendemos cómo eso es posible después de tantos años que `le dimos`.
Entonces, necesitamos comprender que ambos debemos aprender para poder lograr la armonía con el otro:
El aprendizaje femenino debe ser soltar, dejar lo que nos hace mal.
El aprendizaje masculino debe ser retener, cuidar lo que se tiene.

¿Cómo lograrlo?
La mujer debe dejar o disminuir su tensión de sentirse necesaria y que siempre hace las cosas para otros. Es curioso, usamos el baño como si fuera un pasillo, todo el mundo puede interrumpirnos, nos mantenemos con la puerta abierta `por si se tiene que salvar al mundo`(risas). Todos nos pueden interrumpir.
En cambio, cuando un hombre entra al baño, muy contento, cargando cuánta revista o diario encuentren a su paso,  es como si fuera a su trono, NADIE OSA INTERRUMPIRLO, pues es como si se fueron lejos por muco tiempo, lo hemos perdido(muchas risas).

Las mujeres, pocas veces sabemos descansar y encima tenemos la vocación uterina de querer rehabilitar tarados. ¡Nooooooooo, eso no lo lograrán, se los digo científicamente! (risas). Lo malo es que nuesras hijas ven eso y ahora, se la pasan buscando hombres malos, o teniendo relaciones ligth.
Tengan muy claro esto: NOS TIENEN QUE QUERER POR LO QUE SOMOS, NO POR LO QUE HACEMOS!.
Es terrible ver cómo las muejres cesantes sienten que si no se mueven, se mueren o se van. Claro, a las mujeres les digo que aprendan a soltar, pero, por favor, no lo hagan con rabia; porque soltar con rabia es igual a retener.

El hombre, por su parte, debe aprender a retener, disminuyendo el principio de querer sentirse admirado. Debe aprender a hablar con los que ama y aprender el valor del proceso, no sólo de la meta u objetivo cumplido. 

Las mujeres usamos 17000 palabras diarias, mientras que los hombres sólo llegan a las 10000 antes de arribar a casa, o sea que en casa, ya ni saben qué decir más que pedir comida y decir que están cansados (risas).

Recuerden todos, que lo que mantiene los vínculos es la COMUNICACIÓN.

Las mujeres somos auditivas, de procesos, disfrutamos el trayecto; contamos nuestros problemas. Los hombres son visuales, por eso les gusta la pronografía, son de metas y objetivos, nunca contarán sus problemas (salvo a los amigos mientras beben) hasta que no los tengan resueltos.

La mujer disfruta el sexo por el trayecto, no por el orgasmo aunque éste sea delicioso. El hombre puede ver su sexo, puede ver cuando eyacula, eso lo hace diferente, menos intuitivo. Para hacer feliz a una mujer en la cama, el hombre debe valorar los detalles. 

Les daré un consejo. ¿Saben preparar una parrilla? ¿Cómo hacen? Seguro ponen la carne, la dejan en la parrila, mientras tanto toman un vinito, conversan, conversan, se relajan...a nadie se le ocurriría tocar la carne, sacarla de la parrila, no? Luego, siguen conversando, picnado alguna cosa, riendo, diviertiéndose mientras esperan...hasta que la carne está lista, jugosa, sabrosa y recién la pueden comer! 

HOMBRES: HAGAN EL AMOR COMO CUANDO PREPARAN LA PARRILLA! No queremos que nos saquen antes, sino la carne estará dura y seca (muchas risas).

Hasta aquí la primera parte, para que no sea tan largo el post y puedan esperar motivados la segunda parte...risas mías!