sábado, 3 de diciembre de 2011

Aprendiendo de las diferencias - Parte final

¿Cómo te ha ido? Yo he seguido procesando un dolor, ahora me siento más fortalecida y valoro mucho lo que he vivido y aprendido; me siento muy agradecida a la Divinidad.

Cumpliendo con lo ofrecido, comparto la última parte de la conferencia "!Viva la diferencia¡"  de Pilar Sordo:

El hombre debe aprender a valorar los detalles. Debe ponerse a pensar que de nada vale una casa si no tiene hogar. Debe aprender a hablar de sus problemas antes de resolverlos. Aprender de las mujeres que hablan siempre de sus problemas para resolverlos, sintiéndose acompañadas.

Lamentablemente, el hombre tiene la cabeza dividida en cajones. Cajón para el trabajo, cajón para la familia, cajón para los amigos, cajón para la otra (si se da el caso) y hasta tiene un cajón llamado NADA (muchas carcajadas). Es increible pero muy cierto!

Las mujeres podemos concentrarnos en muchas cosas, en cambio, los hombres son monofocales. Es imposible que se fijen en una si estan viendo el fútbol. Si le ofreces un sandwich, apenas dirán que sí con un gesto, pero para contestarte de qué quieren el  sandwich tendrían que apagar la tele (risas y más risas).

Las mujeres somos auditivas, sensitivas; los hombres son visuales, todo les entra por los ojos. Eso ocurre por su misma composición física. Ellos pueden ver su sexo,  pueden ver cuando se excitan, pueden ver cuando eyaculan, hasta compiten por quién orina más lejos (risas). Para que un hombre crea algo lo tiene que ver. Le incomoda mucho la cara larga de una mujer, al contrario, el elemento seductor es la sonrisa de la mujer.

En cambio, la mujer tiene la visión de los ciegos (intuición). De allí que muchas se dejen maltratar creyendo lo que le dicen (que no volverá a pasar) aunque les sigan pegando, las mujeres nos creemos lo que nos dicen y eso es terrible porque muchas mujeres murieron creyendo a su agresor.

Entonces, el hombre debe aprender a externalizar la felicidad y la mujer a internalizarla.

Las culpables del machismo somos las mujeres. Si un hombre nos engaña, maldecimos a la amante y los disculpamos a ellos. Fíjense en Blanca Nieves y La bella durmiente, en ambos casos las mujeres son envenenadas por otras mujeres y esperan a un hombre desconocido que las hará felices. Ni los conocen y los besan y se casan con ellos. Pero, entendamos que nadie vino para hacernos felices, la felicidad se la da uno mismo y tiene que ver con la actitud.

El hombre tiene que entender que cumple con sus objetivos gracias a los afectos que recibe, gracias a la mujer, a la familia. La mujer debe entender que la queja es un mal hábito y no un signo de infelicidad. 

Debemos superar nuestro pensamiento mágico, pues todas estamos enamoradas del mismo hombre, algo mágico, que no existe. Y, por otro lado,  no sabemos pedir lo que necesitamos, no sabemos qué necesitamos exactamente. Ellos nunca sabrán qué hacer si no les decimos. Por favor, debemos estar centrados en lo que tenemos y, no, en lo que nos falta.

Confieso que hace poco tuve una recaída de pensamiento mágico, a mí no me gusta hacer ejercicios porque no tengo tiempo y el otro día caí con un comercial de Llame ya!, si eso fue hecho para nosotras! (risas). Cómo pude creer que tendría el cuerpo de esa puta rubia en 5 minutos? (risas y más risas). Así nos creemos que las arrugas desaparecerán en una semana con la crema mágica, jajaja.

Entonces, para poder vivir en armonía, el hombre que aprende a retener ayuda a la mujer a soltar.

Existen muchas diferencias entre los hombres y las mujeres, pero gracias a mis investigaciones sé que ninguna de ellas los separa. Por eso digo "!Viva la diferencia!". Esto no tiene que ver ni con machismo ni con feminismo. Al contrario, se trata de rescatar lo femenino y masculino que tenemos tanto hombres como mujeres.

Gracias por esta noche, porque si nos hemos reído es porque nos hemos reconocido y si eso pasa es porque nos pasa lo mismo.

Entiendo que el concepto clave del siglo XXI en Educación y Salud es la fuerza de voluntad. Necesitamos esforzarnos y no recibir las cosas demanera tan mecánica. Necesitamos comunicarnos de verdad, entendernos.

Para sobrellevar las ausencias que duelen, es bueno apelar a las imperfecciones, así nos reiremos por las ausencias, en lugar de llorar. Eso hago desde que mi marido falleció hace dos años.

Valoremos los procesos y los detalles, las emociones no tienen género. Somos eternos aprendices.

Si hoy amé pude dejar huella en alguien y parafraseando a una digna mujer les digo `espero haber generado una sonrisa tal vez en el rostro de Dios`


Es lo que pude anotar en medio de carcajadas y recuerdos, gracias por la atención. 
Les pido que compartan con cuántas mujeres y hombres puedan y ojalá se suscriban para poder tener más seguidores que me acompañen en esta aventura. Un abrazo de luz!

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