martes, 31 de enero de 2012

Un nuevo inicio

Es increíble cómo la vida puede dar giros inesperados, cómo las cosas pueden darse de tal forma que no sabes qué hacer, cómo salir...te asustas, te desesperas, sufres, buscas una salida (felizmente)! Esa es la idea, buscar una nueva salida, porque se trata de un nuevo problema, porque ya no eres el mismo o la misma que enfrentó el problema anterior.

Después de recibir maravillosamente el año nuevo occidental, todo transcurría aparentemente tranquilo, hasta que me llegó una avalancha de dificultades que no sabía cómo enfrentar. Entré en conflicto interno, luego, en desorden y tristeza. ¿Por qué había llegado a ese estado? No esperaba nada de lo que pasó, me tomó por sorpresa. Estaba muy confiada y debilitada espiritualmente. Si bien mi actitud siempre procura el estado positivo, había llegado al acostumbramiento, me tocaba reflexionar y emprender el camino de superación con el fin de elevar mi nivel espiritual y caminar hacia una vida de mayor felicidad.

El inicio del año nuevo chino fue una nueva oportunidad para recomenzar. Recordando que el dragón de agua premia el orden, la corrección, la solidaridad, decisión y valor; y, que es un año de profundos cambios de conciencia, me concentré en pensar cuál era el propósito de lo que estaba ocurriendo. Utilizando la sabiduría del tao, empecé a practicar el wu wei, ("permitir que las cosas sucedan siguiendo el flujo natural de la existencia") y la tranquilidad, ligereza y sencillez. Poco a poco, las cosas se fueron mostrando de tal modo que retornaban el equilibrio y la paz. No es sencillo, pero claro que es posible y emociona lograrlo.

Este año, para las cabras de fuego como yo, será de duro fortalecimiento, pero de grandes ganancias a nivel emocional, nos acercaremos a nuestra misión. "Nada se pierde, todo se transforma... renacerá sin pastor ni dueño..." es el lema que me ha tocado recibir. Será una etapa de reconocimiento del real significado de mi vida en este plano, como individualidad.

Nuevos retos, nuevos desafíos, nueva actitud y nuevos caminos, pero, la misma intención: crecer y aprender el amor incondicional.

Que nuestras vidas sean plenas con cada aprendizaje!


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