miércoles, 9 de mayo de 2012

Madre: ámate a ti misma


Estando próxima la celebración por el día de las madres, propongo reflexionar sobre el amor que nos damos a nosotras mismas antes que volver al discurso sobre las formas que tenemos las mujeres-madres de amar a los demás.

Sobre todo las mujeres que tenemos entre 30 y 40 años – y, algunas herederas - hemos sido educadas para dar lo mejor a los demás, para  pensar en los otros antes que en nosotras. Y, como no siempre lo hemos hecho así, como los demás nos lo piden, muchas veces nos la pasamos sintiéndonos culpables de no ser “las madres y mujeres perfectas”.

Lo cierto es que olvidamos que la persona más importante de nuestra vida somos cada una de nosotras. Sin aceptarnos, sin aprobarnos, sin amarnos incondicionalmente, no podremos amar (revisen bien esta palabra: AMAR) a otros, a otras. Este es el punto crucial de la autoestima.

La autoestima surge de la valoración personal, desde lo físico hasta lo mental y espiritual. Si reconozco mi cuerpo físico como valioso así como es, único e irrepetible, con sus marcas o “heridas de guerra” como las llama Clarissa Pinkola (destacada psiquiatra y promotora de mujeres), entonces, podré valorar realmente mi manera de ser, de sentir, de vivir. 

Esto no significa regodearnos de todo lo que tal vez es nocivo o negativo para nuestra personalidad, pues estamos en la vida para ir perfeccionándonos (si queremos); sino de reconocernos con virtudes y defectos y aceptarnos aún con estos últimos, simple y honrosamente, por ser quienes somos: nosotras...por ser quén eres: tú.

Vygotsky, estudioso de temas psicológicos y educativos, expresaba la trascendencia del rol de la madre como referente cognitivo y afectivo del ser humano. Esta información no la comparto para sentirnos con “más culpas y demandas” sino, para querernos y valorarnos más y, de esa manera, darnos el mejor regalo - amarnos - y dejar la mejor herencia a nuestra descendencia: saber amarse y amar con  plenitud.

¡Feliz día, cada día!

No hay comentarios:

Publicar un comentario