domingo, 28 de abril de 2013

Renaciendo una vez más, ¡soy una mariposa azul!

Cada vez me sorprendo más de toda la maravilla de la vida y, a la vez, me sorprendo menos de su sabiduría.
Estando en una etapa de duelo, temerosa en un inicio, me acerqué a un libro que me llamó la atención por su portada: ¡tenía una mariposa! 
Como sabe la mayoría de mis amigos y contactos cercanos, desde el año 2005 en que escribí el poema "Preludio de alas" surgió mi identificación total con las mariposas azules. Empecé a coleccionar todo, realmente todo lo relacionado con ellas. Sin pensarlo ni proponérmelo, siempre llegaban a mí estudios, libros, imágenes, situaciones que me daban más saberes, conocimientos y experiencias, sobre el significado de las mariposas y de las mariposas azules en particular. Reafirmaba, entonces, mi ser, mi personalidad, mi certeza sobre la misión que tengo en esta vida, mi ansia de crecer y amar incondicionalmente.
Leyendo "Reinventarse. Tu segunda oportunidad" de Mario Puig (es el libro al cual me referí) pude encontrar el impulso que necesitaba para cortar con una situación que me mantenía paralizada respecto a mi desarrollo (es curioso, pero recién lo puedo reconocer). Cuando leí: "...lo que no es sensato ni razonable desde la perspectiva del gusano, algo que es la posibilidad de volar, sí es perfectamente sensato y razonable desde la perspectiva de la mariposa..." fue como si saliera disparada hacia el infinito. Claro, me tocaba trascender mi identidad. "Total - me dije - "¡Yo soy una mariposa azul!".
De pronto, hoy, cuando buscaba una frase para postear en mi muro de Facebook y en mi página Patricia Osorio Domínguez, me topé con un artículo de Cristina Peiró y leí lo siguiente:

La mariposa esta asociada a los viajes entre los mundos en busca del conocimiento, atravesando fronteras y con las experiencias propias de la inconsciencia que nos enriquecen. 

La mariposa es símbolo de los "sidhe" y representa una metamorfosis, una transición metafórica de los espíritus que esperan renacer, morir en el otro mundo para nacer en este en un perpetuo intercambio. A estos espíritus que han de volver a nuestro mundo, se les solía representar como a las hadas montados en mariposas, para recordarnos el simbolismo de este aspecto transformador.

En la antigüedad se creía que la transformación asombrosa de la mariposa era similar al viaje del alma de un cuerpo terrenal a un cuerpo espiritual. Es símbolo de inmortalidad, de renacimiento y resurrección.

En griego su nombre es "psyche" al igual que alma. Se pensaba que la "psyche" salía volando de la boca del que muere como si fuera una mariposa.

Entonces, exclamé !Wow!!! No sólo por lo que ese texto me decía en medio de mi proceso de transformación, que es actual; sino, porque recordé que en mi viaje a París, cuando visité el Museo de Louvre, me identifiqué plenamente con la escultura de Canova "La psique reanimada por el beso del amor". En esos momentos, estaba viviendo un amor muy intenso y, sentía que yo era la psique y que mi amado era cupido
Ahora, puedo interpretar que, efectivamente, esa persona vino a mi vida para reanimarme de un gran dolor de amor y, hoy que ya no está a mi lado y su recuerdo me genera nostalgia, entiendo que me corresponde seguir en mi proceso de transformación, acompañada del nuevo aprendizaje que me ayudó a lograr. 
Estoy viviendo mi propia reinvención y eso es algo que me hace sentir en todo el cuerpo una especie de removida dolorosa - no es dañina, lo sé; en el espíritu, una sensación muy intensa, semejante a lo que se siente cuando subes a la montaña rusa y estás arriba, antes de descender y volver a subir. 
Ya voy notando los cambios en todos los aspectos de mi vida y me entusiasman, me hacen sentir la emoción del suspenso y la alegría de la victoria. Mi victoria... la victoria que está latente en cada uno: la victoria del amor!