viernes, 31 de mayo de 2013

¿Cuánto amor nos hace falta?

"Representamos en lo externo, lo que ya tenemos (o, no) en lo interno." Recuerdo esa frase de mi amigo Fernando Araya; en realidad, sólo le he agregado lo que está entre paréntesis. Esa frase resonó conmigo, me hizo mirarme con cuidado una vez más. Miré hacia dentro y le pregunté a mi corazón ¿qué sabe? 

Muchas veces queremos la pareja perfecta (sea dentro o fuera del matrimonio), quien nos ame sobre todo y todos, quien nos cuide, mime, comprenda en todo momento, quien pueda tolerar aquello que no podemos cambiar y que, muchas veces, no nos gusta ni a nosotros. Olvidamos, pues - o, no somos conscientes siempre- que nadie da lo que no tiene y  que, además, nuestra pareja es el espejo donde podemos vernos reflejados. 

Entonces, nos corresponde mirarnos  más a nosotros mismos, pues uno no puede enamorarse ni amar desde el otro, sino desde uno. Es importante comprender que, sobre todo, nos toca "mejorarnos" para ofrecernos al otro si queremos una pareja sana.

Yo puedo darme íntegro, íntegra, independientemente de lo que reciba o tome a cambio; pero, ¿qué estoy dando? ¿cómo estoy siendo? (no uso el "cómo soy" porque siempre "estamos siendo") ¿cuánto amor me he sabido dar...me estoy dando? 

Cuando nos sentimos mal, a veces nos quejamos diciendo hacia afuera o hacia adentro, que nos hace falta amor. Lo que no siempre recordamos es que, realmente, nos hace falta amarnos más o amarnos de verdad, sin exigencias ni condiciones.

Lo más importante para sanar la pareja es no proyectar las carencias y tener conciencia de cómo estamos siendo con nosotros mismos y en la relación porque, como decía antes, nadie "es", siempre estamos en movimiento.

Es muy hermoso estar en pareja y que ambas personas estén a gusto el uno con el otro y se admiren mutuamente. Una pareja sana, disfruta del gozo de la vida (con todo lo que la vida significa) estando junta.

En el caso de haber terminado la pareja, es triste cuando estamos de duelo. Lo que duele es ya no poder recibir ni dar respecto a una persona a la que estábamos unidos y, que ahora, ya no está . ¿Qué podemos hacer para sanar? Nos corresponde, si queremos hacerlo, el reinventarnos; aprender a darnos eso que sentimos que nos está faltando. Mirarnos a nosotros mismos y no hacernos cargo del drama del otro, sólo acompañarlo desde donde se pueda.













Empieza por darte amor!

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