sábado, 11 de mayo de 2013

Me enseñaste el amor, gracias mamá!

Gracias a mi madre y a las madres de mi linaje, pude aprender el amor. 

No siempre estuve de acuerdo con ella, le decía que por qué ayudaba tanto a los demás y ella no se cuidaba, por qué no tomaba abiertamente el amor para sí. Le reclamaba por qué a veces era tan exigente con nosotros y, no, con otros. 

Si bien mi madre es muy sensible y se endureció algún tiempo para protegerse, la admiro profundamente por su entrega y su amor pleno, porque me enseñó a admirar la vocación de maestra y el amor a Dios. Eso aprendí de ella, a amar con toda el alma y darse al servicio de los demás.

Ahora, aunque quiero cambiar el patrón de relación amorosa que me enseñó, la comprendo y la quiero mucho más

Hoy que soy madre, en medio de mis limitaciones, no dejo de preguntar a mis hijos, cada día, si son felices; no dejo de abrazarlos con el corazón y decirles cuánto los amo...no dejo de pensar en cómo superar las veces que no los puedo atender bien o las que me es difícil darles más tiempo para compartir...pero, ya no me quedo en la pena ni el juicio. Aprendí a perdonarme, a no sentir culpa. Gracias a los más grandes dolores de mi vida, aprendí a esforzarme en ser feliz, pues esa es la principal garantía de que mis hijos lo sean. 

A ti, que eres madre, recuerda siempre amarte incondicionalmente, dejarte amar. Sonríe a la vida, que es un regalo maravilloso. Si surge un dolor profundo, si hay problemas, recuerda que estás viva y vienen días plenos de amor y felicidad; no te rindas jamás, sonríe, pues has nacido para ser feliz y vivir la inmensidad de tu luz y amor!

A ti, que eres hijo, recuerda mirar siempre lo mejor de tu madre, bendecirla, orar por ella y decirle que la amas...no esperes a que pase a otro plano.

Madre, de ti aprendí y aprendo el amor. Feliz día!!!






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