sábado, 4 de octubre de 2014

¿Qué estás haciendo con tu vida?


Desde inicios de este año y, más propiamente a partir de la segunda mitad, mis actividades laborales fueron en gran aumento e implicaron diversas áreas del conocimiento y saber humanos. Lo más hermoso de esto, fue poder percibir la creciente sensación de alegría y paz.

Recordaba, por momentos, aquellos locos tiempos de trabajo dependiente, con horarios rígidos y, muchas veces, exagerados, en donde se postergaba a la familia, el arte, el deporte, el contacto con la naturaleza, la buena y sana vida. 

Fueron y son, hasta hoy, intensos días y semanas dando conferencias, dirigiendo talleres de capacitación en ámbitos académicos, empresariales y espirituales; presentando ponencias, dando clases, brindando asesoría, preparándome para una obra de teatro musical (seré protagonista junto a mi hija) y enriqueciéndome y aportando en jornadas de intercambio con educadores, empresarios, investigadores, científicos, artistas, sanadores, psicólogos, coach, etc. 

Si bien he compartido todo aquel proceso con mi familia grande y mis hijos (amores locos), para ellos ha sido, sobre todo, el intercambio cálido sobre mi amor por la vida, la naturaleza, el conocimiento y el perfeccionamiento del ser. Y, siempre, la música, el baile, el humor y el juego.

Además, han estado los días de NO HACER, los días de SER. Me refiero a aquellos días en los que me doy espacios más conscientes para el autoconocimiento, la autoadmiración y el autocuidado.

Justo durante esos días de SER, llegó a mí un hermoso mensaje de mi maestro Fernando Araya haciendo saltar mi espíritu con una divina emoción: "El corazón no tiene trabajos, ni metas, ni objetivos. el corazón tiene misiones." 

Entonces, haz un alto y pregúntate reiteradamente qué estás haciendo con tu vida, si estás actuando desde tu intención y corazón, si estás sintiendo que cada cosa que vives tiene un propósito y te llena el alma.




sábado, 7 de junio de 2014

Aprendiendo a dejar ir

¿Qué es dejar ir?
Muchas veces uno se acostumbra a ciertas situaciones y personas; en ciertos casos, genera relaciones de apego con ellas y, cuando surgen circunstancias que ocasionan una separación o alejamiento de las mismas, surge la pena, dolor y el anhelo por retornar a la situación anterior de "bienestar".

Es frente a aquellas experiencias que requerimos aprender a dejar ir, soltar, cerrar círculos o etapas. Sólo dejando que eso ocurra, podremos superar el apego y dar espacio a lo nuevo que corresponde en nuestras vidas. Cuando "lo otro" se va es porque ya no encaja en nuestras vidas, porque es necesario transformarnos.

Dependiendo del tiempo y características de la relación con la situación o persona de la cual estamos tomando distancia, el proceso de dejar ir será difícil o muy difícil. Solo cuando se logra tomar conciencia, cuando se desea superar el pasado, cuando se posterga el ego, puede ser fácil.
Adheridos a emociones negativas, a pensamientos limitantes que solo alimentan el ego, nos alejamos de nuestra esencia, de nuestro ser, sufriendo y perdiendo la alegría de vivir.

La única manera de superarnos es siendo conscientes de que nadie nos causa ira, tristeza, celos, etc. Somos nosotros quiénes elegimos qué emociones sentir, a cuáles darles importancia o no, para nuestro bienestar.

Por eso, reconoce quién eres y cierra, suelta, deja ir. Sólo aceptando lo que nos pasa, aceptando el flujo de la vida, podemos ser quiénes realmente somos.



lunes, 3 de marzo de 2014

Lo tenemos todo

Ha pasado Febrero, el mes del amor...qué raro me suena eso, pues hemos venido a este mundo a aprender el amor y sólo parecemos remarcarlo en algunas "fechas especiales". 

Fue un mes lleno de amor, efectivamente;un mes en el que aprendí a amarme más. 

Había planificado tomar vacaciones, pues hace muchos años no lo hacía. Sin embargo, empezaron a presentarse dificultades y trabas. Me esforcé en trabajar duro para poder tener, después, esos días "libres". De pronto, se hacía más difícil y tuve que recurrir a un préstamo. Yo estaba decidida a tener esos días con mis hijos, fuera de la ciudad, pase lo que pase.

Finalmente, logré el objetivo y pude pasar unos días increíbles de compartir, de saborear cosas sencillas pero hermosas, como subirnos a toboganes y columpios incansablemente; ver animales y plantas en zonas naturales; tirarnos en la cama a ver televisión (yo no hago esto casi nunca). Pudimos contemplar el mar, sentir la brisa y gozar del sol mientras hacíamos castillos de arena. Todo era perfecto.

De pronto, empecé a recibir mensajes que me movieron las emociones, se trataba de una persona de la que me había distanciado hace tiempo. No respondí, no he respondido hasta hoy, pues se trataba de poemas y no de mensajes directos (ya contestaré en su momento). Sin embargo, desde entonces, me puse a mirar más mi interior y a reconocer mis reacciones y sentires. 

Ya de regreso a mi ciudad, las cosas a mi alrededor parecían entrar en una etapa de pulimiento. Mi salud, mis finanzas, mis proyectos, pero sobre todo mi estado anímico estaban afectados por una especie de sombra.

El dolor físico y emocional eran cada vez más intensos y,  debía tener listo un proyecto de magnitud en dos días. En medio de la confusión, recordé una enseñanza espiritual: "Pase lo que pase, sonríe y vuelve a ser radiante". Así, decidí sobreponerme y emanar buena vibración. Después, fui a reunirme con amigos muy queridos y disfrutamos de gratos momentos de juegos, música y risas. 

Al día siguiente, los dolores parecían querer quedarse pero, nuevamente, mi espíritu buscaba el mensaje aleccionador que, finalmente, llegó para calmarme: "Todo lo que te pasa es para que de una vez por todas te des cuenta de que lo tienes todo...y que debes dejar de pensar que nada es suficiente". Fue como un baldazo de agua fría, pero me volvió a mí, a mi proyecto, a mi propia esencia y luz. Entonces, volví a la gratitud y gozo.

Terminé todo y bien hecho, en un tiempo récord. Se trataba de un trabajo para más de una persona por dos semanas. Ya había investigado y recopilado información, pero me faltaba armar el paquete de documentos. Al concluir y ver el resultado, me sentí inmensamente satisfecha, no sólo por la riqueza del aprendizaje y lo interesante y valioso del tema (Educación para la ciudadanía global), sino, porque me di cuenta de que significó volver a tomar conciencia del amor por mí y mi trabajo. 

Pude reconocer lo que he aprendido sobre mis profesiones en todos estos años de estudios y experiencias; mis habilidades, talentos y virtudes; y, la misión que tengo en esta vida: Amarme y amar a los demás a través de mis dones. Sólo amándonos y amando, podremos contribuir en la formación de una nueva civilización de personas plenamente felices.

Lo tenemos todo!


miércoles, 1 de enero de 2014

Volver a empezar

Fue una larga ausencia, fueron muchos logros, dolores y, mucho,el amor recibido y dado. El saldo es un aprendizaje pleno de vida, nuevos amigos y la confirmación de los auténticos.

Este año iniciamos renovados y con una frase que es un saludo a lo que viene:
" Te recibo 2014, agradeciendo la dicha y el gozo que tienes listos para mí".

Dos son las tareas iniciales:
1. Sintonizar con la voluntad divina  mediante el trabajo comprometido por el bien de la sociedad y el esfuerzo por mantener la armonía con los demás.
2. Tener profunda conciencia de ser buenos ciudadanos portadores de luz y positivismo.

Será un año coyuntural desde el punto de vista espiritual, seamos o no creyentes. De allí el consejo de mantenernos firmes en la gratitud y perfeccionamiento de la personalidad.

¡Iniciamos el camino!